lunes, 18 de mayo de 2015

David Monteagudo y el lobo



 (Lilian Neuman)
A David Monteagudo (Viego, Lugo, 1962) tiene que haberle parecido raro, muy raro, el mundo editorial. Fin (Acantilado, 2009) fue su debut como autor publicado (llevaba años escribiendo, y mucho), y la novela fue un suceso, tanto que el desasosegador relato de un grupo de amigos que se reencuentra después de muchos años también cobró vida en el cine.
  La rareza a la me refiero la expresa él mucho mejor en sus escritos. Casi todos inquietantes, algunos pavorosos, siempre a discreción. Todos son una forma de respuesta: Aquí mismo, en esta novela, la gente es repentinamente afecta o adicta. En la realidad, Monteagudo era –para los raros del mundo editorial, porque los raros son “ellos”, tengámoslo claro-  un tipo sui géneris porque trabajaba en una fábrica, en Vilafranca del Penedés, ciudad en la que vive desde hace años. Esto tan pero tan curioso  (la cursiva es mía, y la saña también) parecía relevante. Como si eso fuera a explicar su talento.
  El talento de García –el protagonista de una historia de suspense psiquíatrico, por empezar, porque lo que aquí empieza a quebrarse (y a atormentarnos) es una psicología- es que no tiene talento alguno. Y tan bien que estaba así. Entonces la gente repentinamente afecta o desafecta que le rodea no sabe bien si actúa a modo de sabotaje colectivo o si de veras quiere sacar lo mejor de él. Lo mismo vale para la ciudad, sus fachadas y sus terrazas, en donde era tan sencillo y seguro sentarse con una cerveza.
 El único momento de sosiego para la vida de este tipo acosado por unas tremendas distorsiones de paisaje en su vida diaria es la semana que pasa de vacaciones con su tía, que lo quiere y lo alimenta. Sólo era una tregua, nada más. De regreso, sus ojos vuelven a distorsionar con tanta precisión que también el lector comprende esta deformidad, la que tantas veces vemos en extraños, allegados e íntimos. Y en los seres que nos rodean y en los que habitan en nuestro interior.  La capacidad sugestiva y simbólica de lo que aquí sucede es casi infinita y multiforme.
  No diré nada más sobre esta pieza tan bien ejecutada. Me gustaría cerrar con esta entrevista, en donde el autor se refiere a un episodio de su infancia (en Galicia, en una aldea) que sin duda ha encontrado aquí su mejor expresión en uno de los momentos más excelentes de esta lectura: Los ojos del niño Monteagudo/García ante un gigantesco lobo. Este es el poderío –y la pesadilla- de la literatura.

martes, 5 de mayo de 2015

Entrevista a Álex Martín Escribà, autor de "Rafael Tasis, novel.lista policíac"



(Rosa Mora)
La recuperación de una figura clave –y sorprendentemente olvidada- en la cultura catalana: Rafael Tasis i Marca (Barcelona, 1906 - París, 1966), escritor, articulista, traductor, periodista, librero, impresor, activista político (Acció Catalana Republicana) y crítico literario.

 Rafael Tasis, novel.lista policíac (Alrevés), es el primer estudio sobre el decisivo aporte de este intelectual al género negro / policiaco catalán. “Tasis fue nuestro Edgar Allan Poe”.
  Exiliado en París entre 1939 y 1948, escribió libros de historia, sobre la novela catalana, sobre Barcelona, -fue coautor, con Joan Torrent, de la monumental Història de la premsa catalana- y fue pionero apasionado de la novela policiaca en catalán. 
Rafael Tasis
 En este libro, Álex Martín Escribà (Barcelona, 1974) contextualiza el género y estudia el trabajo de Tasis, con especial hincapié en su trilogía: Un crim al Paralelo, La Bíblia valenciana y És hora de plegar. La segunda parte está dedicada al trabajo teórico del escritor y añade un epistolario y una selección de reseñas sobre sus novelas policiacas y un texto inacabado, en francés, que Tasis escribió cuando estaba en el exilio.
  
 Pregunta. ¿Qué representa Tasis en la literatura catalana?

Respuesta. Entre otros muchos méritos, es el hombre que inició el género policíaco en Cataluña. Es nuestro Edgar Allan Poe. Él supo ver los atractivos de este tipo de narrativa y el éxito que podía tener entre nuestros lectores. Había leído en el exilio a numerosos escritores europeos y norteamericanos e intentó trasladar el modelo a Cataluña.

P. Qué era más importante para él, ¿promover un género popular o utilizarlo como herramienta para extender la lectura en catalán?

R. Ambas cosas. Por un lado, quería demostrar a la cultura catalana que, más allá de lecturas encorsetadas, las culturas normales necesitan también el cultivo de las llamadas literaturas populares. Por otro, no hay duda de que el interés radicaba también en captar lectores en lengua catalana en unos momentos raquíticos de producción. Tiempos difíciles aquellos, sin lugar a dudas.

P. Hablar de lecturas encorsetadas puede molestar a más uno.

R. Pues imagino que sí. Al final, hablemos de géneros, de encorsetamientos, de literatura culta o de popular, todo se reduce a una sola idea: la buena y la mala literatura.

P. Tasis vivió exiliado en París y allí escribió, en 1944, Un crim del Paralelo y La Bíblia valenciana. Tuvo graves dificultades para publicarlas.

R. Publicar para él fue una quimera. Tuvieron que pasar más de diez años para que salieran a la luz. Fue una pena porque, de lo contrario, hubiera escrito muchas más novelas detectivescas.

P. ¿Qué panorama encontró Tasis al volver a Cataluña?

R. Regresó en 1948. Seguían siendo tiempos complejos, se tuvo que hacer cargo de la librería familiar y no paró de trabajar. Era infatigable. Además de publicar los títulos policíacos y otros, impartía conferencias, escribía reseñas y convirtió la librería-imprenta-papelería Tasis en uno de los epicentros culturales y políticos de la época con numerosas tertulias.

P. Manuel de Pedrolo publicó És vessa una sang fàcil en 1954, en los años sesenta dos o tres novelas policiacas más y a partir de 1963 dirigió la colección La Cua de palla. ¿Por qué se considera a Tasis el pionero y no a Pedrolo?

R. Porque aunque no lo fuera en publicación Tasis sí lo fue en escritura. Tasis había escrito con anterioridad esas novelas y Pedrolo sabía de su existencia. La relación entre ellos dos fue muy estrecha. De hecho, Pedrolo –que también sufrió notablemente con la censura- dejaba leer a Tasis todas sus novelas antes de ser publicadas. Tal es así que Tasis ya le había declarado cuando aún era un desconocido que se convertiría en “el narrador más importante de la literatura catalana después de Narcís Oller”. No se equivocó.

P. Explica en su libro que Tasis fue un gran teórico que reivindicó un género considerado infraliterario. Eso le distingue de otros autores.

R. Por supuesto. La aportación de Tasis no sólo queda encasillada a su producción sino que resulta imprescindible conocer sus reflexiones teóricas sobre el género que nos ocupa. En ellas, el lector puede descubrir una serie de artículos que van desde el elogio del género en Cataluña (un artículo que publicó en 1947 en la Revista de Cataluña en una época que hablar de novela policíaca era toda una novedad y atrevimiento), hasta los interesantes escritos sobre novela negra norteamericana y europea

P. ¿Qué opina de la trilogía de Tasis?

R. Es un retrato de la Barcelona de los años treinta y cuarenta. La ciudad es la gran protagonista, el retrato de sus calles (Las Ramblas, El Gótico, el Paralelo) y la gente que habita en ella. Más allá de la trama planteada y la preocupación por el enigma, la trilogía se caracteriza por ser urbana, algo que posteriormente se convertirá en una de las identidades de la novela negra en nuestro país, con Manuel Vázquez Montalbán y Jaume Fuster como escritores abanderados, cada uno en su lengua.

P. En el epistolario, destaca una carta que le dirigió el escritor Estanislau Torres en la que le riñe severamente por haber escrito El crim del Paralelo y no del Paral.lel. Dijo que era una claudicación. “Paralelo es un error gramatical y psicológico”. ¿Tan grave fue?

R. Grave o no, Estanislau Torres reivindicaba el uso del catalán en su correcta expresión. Hablaba de evitar contaminaciones y defendía la escritura del catalán en su uso correcto y normativo, algo que nos haría bastante falta también hoy en día.

P. Entre el catalán normativo y correcto y el argot que requiere el género negro, ¿es difícil encontrar el punto justo?

R. La cuestión lingüística es compleja, pero creo que ha mejorado notablemente. Gracias a las buenas traducciones en catalán y al trabajo de escritores hemos encontrado el punto justo. Por lo menos, contesto en este caso como lector.
Álex Martín Escribà. FOTO ANA PORTNOY

Àlex Martín Escribà (Barcelona, 1974) es profesor de lengua y literatura catalana, codirector del Congreso de Novela y Cine Negro de la Universidad de Salamanca, coautor con Jordi Canal de La Cua de Palla: retrat en groc i negre y de Catalana i criminal, entre otros títulos.
  Es director de la colección Crims.cat. de editorial Alrevés. Su opinión sobre el auge del género es de referencia:
  “Estamos en un buen momento, pero tenemos que ser prudentes y no caer en euforias. Se publican buenas novelas, regulares y muchas muy malas. Debemos de ser estrictos con el filtro e intentar publicar aquello que cuenta algo más que una simple aventis. En Crims.cat pretendemos publicar todo aquello que sobresale en catalán y compaginarlo con autores extranjeros que jamás hayan sido publicados en el territorio español”
 Esta colección ha consolidado autores como Agustí Vehí, Sebastià Jovani y Josep Torrent. Además incluye al portugués Mario Zambujal y al italiano Flavio Soriga.


Traductor de Simenon y Hammett
Rafael Tasis tradujo al castellano, sin firmar, 13 novelas de Simenon. Fue toda una aventura que inició el fascinante Ferran Canyameres, quien conoció y se hizo amigo del escritor belga en el París ocupado por los nazis. ¿Cómo sucedió?  
  Explica Martín Escribà: “Canyameres conoció y adquirió los derechos de las novelas de Georges Simenon. Firmaron un contrato de exclusividad ya que el escritor belga quería un traductor para cada país. El resultado fue que Canyameres  no pudo con todo y tuvo que buscarse a traductores de confianza y uno de ellos fue Rafael Tasis. Trabajó día y noche en aquellas novelas de Maigret al castellano. Necesitaba el dinero y había que trabajar”. 
 El polifacético Tasis también tradujo Goldfinger (James Bond), de Ian Fleming, y cuatro novelas para la colección La Cua de Palla: La clau de Vidre, de Dashiell Hammett; Amb la por al cos, de Margaret Millar; Sota la pell, de William P. McGivern y La dama fantasma, de Williamm Irish.